Sin tanto rollo
Por: Eduardo González Silva
Los comandantes de la Revolución
2016-03-28 / *57 años de dictadura “democrática” *“¿Para cuándo el cambio?”
davidmexico2014@gmail.com

La presencia de Barack Obama Hussein en Cuba, con la imagen difundida a todo el mundo al momento del arribo del Air Force One, “edificio volador”, un descomunal Boeing 747en el aeropuerto José Martí de La Habana, sólo se explica en el sentido de que fue para recoger sin ambages, los beneficios dejados por la Revolución a 57 años de su triunfo.

Con el fallecimiento de casi todos los dirigentes del exilio cubano en Miami, con poderoso peso político y económico en el Congreso estadunidense, que jamás hubieran permitido que ocurriera, el presidente de la Unión Americana, llegó ni más ni menos que al "Territorio Libre de América".

Con un Fidel Castro Rus vivo, y con su hermano Raúl al frente del gobierno en la isla, el presidente de Estados Unidos hizo a un lado la añeja condena contra el régimen sobre los derechos humanos, la libertad de expresión y los presos de conciencia, además de disimular el reclamo de la devolución de la base militar de Guantánamo, para permanecer dos días.

Del lado de los comandantes, se debe considerar un logro más en su estrategia diplomática con las variantes necesarias conforme a las circunstancias y tiempos vividos, una vez que la economía en la isla en términos financieros está en bancarrota, con reducidas posibilidades de dotar a la población de las necesidades básicas.

La carencia en Cuba es total, la “libreta de racionamiento” aun cuando existe, ya no funciona para cubrir el consumo diario de una familia cubana. La Opción Cero decretada luego de la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que trajo consigo apagones diarios de energía eléctrica, logró que la Revolución pudiera en parte salir de la emergencia.

A las necesidades de los satisfactores básicos, la población sufre y padece en el día a día en todo el país la falta de transporte público. El chavismo-madurismo venezolano envía petróleo, mismo que debe ser convertido en gasolina en refinerías chatarras, similar a la industria de México, con reducida capacidad de refinación.

“Último”, preguntan los cubanos al llegar a la parada de la guagua, para saber que se deben formar detrás de la persona que levanta la mano, al momento que llegue la unidad para llevarlos a su casa, trabajo o escuela, luego de una larga, muy larga espera. Sí, la Revolución los hizo ordenados. 57 años de dictadura “democrática”.

Y dentro de ese orden, destaca el talento nato de un pueblo muy apreciado por los mexicanos, excelentes peloteros, grandes músicos y cantantes, poetas y escritores, mujeres dotadas de rostros y figuras esculturales, sorprendentes atletas, y hoy en día vanguardia en la investigación científica.

A diferencia de México donde muchas mujeres dan a luz en la calle afuera de los hospitales, en la isla las madres reciben atención desde días antes, ningún niño deja de ir a la escuela por falta de recursos, trabaja o pida dinero en la vía pública. Claro está que la densidad poblacional de ambas naciones no es comparable. México tiene 120 millones de habitantes, en tanto Cuba, según su último censo, 11,27 millones (2013).

La formación que reciben en las escuelas es de excelencia, nada que comparar con la simulación de enseñanza que se práctica aquí, en México. El 99 por ciento de la población sabe leer y escribir, el resto son infantes.

Los cubanos tienen mucho que ofrecer, y los estadunidenses lo saben, son vecinos apenas los separan 200 millas, y por esa riqueza es el acercamiento de Washington con La Habana.

El régimen revolucionario ve una nueva opción, antes de dirigir un discurso antiimperialista y contestatario de ocho horas o más, de que el acercamiento es intento para desestabilizar al sistema socialista.

Saben que Nicolás Maduro no tarda en dejar el poder en Venezuela, su única fuente de abastecimiento de petróleo. El azúcar (no la de Celia Cruz), no tiene ya mercado en el mundo, son insuficientes los dólares que captan por exportar langosta, tabaco y ron.

Para Cuba, no hay más que aceptar el restablecimiento de relaciones con el imperialismo yanqui, ahora que todavía están vivos los comandantes de la Revolución, y tener listos cuando llegue la hora a los cuadros que los sucederán.

Es un futuro inmediato incierto, porque sin los Castro, ¿Cuba podrá cambiar su estatus social? ¿La democracia los sigue esperando? Muchos “apestados” que se fueron a vivir a Miami, así lo determina… sin los Castros, Cuba forzosamente debe cambiar. El pueblo no tiene culpa de seguir sufriendo las vicisitudes de un régimen dictatorial por 57 años más…

Raúl Castro al advertir a Barack Obama en la conferencia de prensa conjunta, que “por encima de las diferencias que tenemos y que tendremos”, está –dijo- el arte de convivir de forma civilizada en las diferencias; mencionó que el gobierno de la Revolución desea coexistir con beneficio mutuo. Aunque muchos geopolíticos - científicos que se ocupan del estudio de la causalidad espacial de los sucesos políticos y de los próximos o futuros efectos de los mismos-, preguntan: “¿Para cuándo el cambio?”

Mientras que Obama, en la peculiar retórica de su discurso, reitero que es asunto soberano y exclusivo de los cubanos decidir sobre su futuro, en tanto que en la isla en medio de su sofocante calor, la vida cotidiana transcurre con lentos muy lentos cambios.

Y ya no hablemos de la prostitución femenina disfrazada, que ese es otro capítulo dramático que viven los cubanos desde hace más de medio siglo, donde domina el mercado carnal de la permuta: una prenda femenina por placer sexual, como si fuera un concurso o intercambio de servicios.
 
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