Punto de vista
Por: Filiberto Vargas
Hagamos un convenio
2017-08-22 / *Si no cumple con su parte de este acuerdo, difícilmente encontraré algo positivo para contar de su gobierno
Prefacio.

“Songo le dio a borondongo/ borondongo le dio a Bernabé/ Bernabé le pegó a muchilanga/ le echó a burundanga les hinchan los pies…”. ¿Lo recuerdan? Es un fragmento de la canción de salsa “Burundanga” que hiciera famosa la inmortal Celia Cruz. *** Algo similar sucede en Veracruz con los servidores públicos que ocuparon cargos relevantes en la administración de Javier Duarte. Ese era su objetivo y eso ha conseguido Miguel Ángel Yunes Linares: Que se hagan pedazos entre ellos. *** Arturo Bermúdez declaró en contra de Javier Duarte ante personal de la PGR; Gina Domínguez acusó a Alberto Silva, éste apuntó a Gina y a quien fuera Tesorero de Veracruz, Tarek Abdalá. *** Toño Nemi señala a los secretarios de Salud que lo antecedieron y a quien fuera director de Administración, Ricardo Sandoval; Fernando Benítez e Irán Suárez acusan a Nemi Dib. *** Es una batalla campal que nadie ganará. *** La verdad, dan pena.

* * *

Hagamos un convenio, señor gobernador. Eso que la Real Academia Española de la Lengua equipara con un “acuerdo” o a un “pacto”.

Pero no, señor gobernador, no se confunda. No le estoy pidiendo un convenio financiero. No arriesgaría la integridad de mi pluma. Usted me conoce.

Si usted se pone a gobernar, si usted dedica su tiempo activo (no pretendo que se prive de sus ocho horas de sueño, ni del tiempo que dedica a tomar sus alimentos) a coordinar las acciones de sus colaboradores, para mejorar las condiciones de vida de los veracruzanos; si usted le deja el tema de la justicia a la Fiscalía y al Poder Judicial (y respeta su autonomía); si se concentra en resolver la crisis financiera, si transparenta las acciones de su gobierno, si nos explica qué está haciendo para reducir el gasto operativo de su administración, si nos platica en qué etapa va la renegociación de la deuda, si coloca al frente de las acciones de seguridad a un especialista en la materia. Si usted, pues, cumple con lo que prometió en campaña, entonces un servidor dedicará un espacio en cada columna, lo que resta de su administración, para resaltar sus logros, para narrar sus avances.

Si no cumple con su parte de este acuerdo, difícilmente encontraré algo positivo para contar de su gobierno.

Es falso (y le reto a demostrar lo contrario) que los periodistas resaltemos los temas negativos de su gestión porque no nos haya ofrecido dinero. Si se resalta lo negativo en los medios, es porque eso es lo que predomina en los nueve meses que tiene al frente de la administración estatal.

Cuando a Miguel Ángel Yunes Linares se le agota el tema la “corrupción de Javier Duarte y su banda”, cuando los periodistas, además de escuchar ese gastado discurso quieren saber qué sucede con la inseguridad, qué se hace para resolver la crisis financiera o cómo y cuándo habrá de saldar los adeudos que tiene el gobierno estatal, entonces los medios de comunicación son “emisarios del pasado”, o se trata de periodistas que “siguen siendo financiados con el dinero que le robaron a Veracruz”, o nomás actuamos así porque “no hay convenios y no vamos a tenerlos”.

Acostumbrado a resolver todos sus problemas con su dinero (cuyo origen también es muy cuestionable) el gobernador de Veracruz no concibe que exista alguien capaz de cuestionar su actuación como gobernador. No admite que luego de más de 30 años de soñar con ocupar el cargo que hoy ostenta, sólo lo haya conseguido por un plazo de 24 meses y que ese haya sido tiempo suficiente para demostrar sus limitaciones como servidor público y confirmar que por encima de su “vocación de servicio a la sociedad” está su sed de venganza.

Alguna vez mencioné que a Fidel Herrera le molestaba mucho que los analistas políticos lo trataran de “mentiroso”, y no porque lo considerara un agravio personal o lo percibiera como un juicio injusto para su persona. No, le molestaba especialmente porque él, especialista en el engaño, necesitaba que la sociedad le siguiera creyendo. En la medida en que se impusiera la percepción social de que era un embustero, sus “fideliñas” perderían eficacia.

Algo similar sucede con Miguel Ángel Yunes Linares. Hoy no da explicaciones, sólo niega los hechos. “No es cierto que haya aumentado la inseguridad, no es cierto que se haya agredido a la periodista en la zona norte, no es cierto que los médicos hayan dejado abandonados los hospitales por temor a la violencia, no es cierto que le deba más de 2 mil millones de pesos a la UV, no es cierto que se hayan adjudicado en forma directa contratos en el sector salud, no es cierto que haya metido las manos en las elecciones de este año, ni que lo esté haciendo ahora, rumbo a las elecciones del 2018”, etcétera, etcétera, etcétera.

Para ninguna de esas negativas tiene explicaciones. Él cree que no las necesita, que con su palabra es más que suficiente.

Ya no, señor gobernador. Hoy Veracruz es otro. Hoy el ciudadano común, el que voto por usted porque le prometió tranquilidad, empleo y cero corrupción, exige cuentas claras, quiere explicaciones.

Firmemos un convenio, señor gobernador.

Y no me pague a mí, cúmplales a los veracruzanos.

¿Acepta?
 
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