24 de Enero de 2025
Internacional

El expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari obtiene la nacionalidad española


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*El exmandatario solicitó el pasaporte español a través del procedimiento que el Gobierno habilitó para sefardíes o sus descendientes

| | 30 Oct 2022

El expresidente mexicano Carlos Salinas de Gortari obtuvo la nacionalidad española a comienzos del pasado año. El exmandatario solicitó el pasaporte español a través del procedimiento que el Gobierno habilitó para sefardíes o sus descendientes y terminó de obtener toda la documentación necesaria en 2019, según fuentes conocedoras de su caso.

Salinas de Gortari, de 74 años y cuya familia es originaria de Nuevo León, uno de los Estados donde más se ha recurrido al trámite de nacionalidad española por la vía sefardí, vive en Reino Unido desde hace años y sus visitas a España son habituales.

Interrogado por la motivación que le llevó a solicitar la nacionalidad española, Salinas defendió que, según la Constitución, todos los mexicanos tienen derecho “por consanguinidad, residencia, matrimonio u otras condiciones a tramitar otra nacionalidad sin menoscabo de la mexicana”.

“De mis motivaciones personales, baste mencionar que estas son de orden genealógico, afectivas y de congruencia con una visión moderna de las interrelaciones compartidas entre naciones y nacionalidades; de orgullo por nuestras raíces, múltiples y diversas. Se trata, al final del día, de un derecho de los mexicanos, para cuyo ejercicio, como el de cualquier otro derecho de nueva generación, no se requiere acreditar ninguna justificación”, añade el expresidente, quien agrega que no es un fenómeno solo de México: “Gustavo Petro, el presidente de Colombia, tiene nacionalidades colombiana e italiana; Boris Johnson, ex primer ministro del Reino Unido: británica y estadounidense; Andrew Scheer, líder del Partido Conservador de Canadá, es canadiense y estadounidense; Ignazio Cassis, presidente Suiza, italiana y suiza, y así como un largo etcétera”.

Salinas de Gortari, que en su día se presentó al mundo como un tecnócrata liberal frente a décadas de monolitismo estatalista, es una de las figuras más polémicas de la historia reciente de México. Presidente entre 1988 y 1994, fue el penúltimo mandatario del PRI antes de que el derechista PAN pusiera fin a más de 70 años de presidencias ininterrumpidas. En su sexenio, envuelto en sucesivos escándalos de corrupción, México dio comienzo a una era de grandes privatizaciones, vivió el estallido del movimiento zapatista y firmó el Tratado de Libre Comercio (conocido como TLCAN, hoy TMEC) con Estados Unidos y Canadá.

Salinas de Gortari ha sido blanco de las críticas del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, por haber implementado en México el modelo neoliberal. Durante años, lo consideró el jefe de lo que él llamaba “la mafia del poder”. A Salinas, el actual mandatario, le ha hecho responsable de la crisis económica que se desencadenó en el país justo después de su mandato, ya bajo el gobierno del también priista Ernesto Zedillo.

Otro de los blancos de López Obrador, el expresidente priista Enrique Peña Nieto (2012-2018), también decidió vincularse con España. El exmandatario obtuvo en octubre de 2020 la llamada visa oro, un permiso de residencia y trabajo destinado a grandes inversores. Peña Nieto cumplía uno de los requisitos: haber invertido al menos medio millón de euros en inmuebles. El expresidente se instaló en una urbanización de lujo en Madrid.

La vía sefardí por la que optó Salinas de Gortari ha sido la más rápida y fácil hasta ahora para conseguir la nacionalidad. Tras la creación de una ley específica en 2015, más de 42.600 personas obtuvieron su pasaporte tras demostrar que sus antepasados fueron algunos de las decenas de miles de judíos expulsados de la Península Ibérica en el siglo XV, además de su especial vinculación con España.

Tras años de concesiones en masa (sin apenas denegaciones), el procedimiento de nacionalidad de los sefardíes se vio envuelto en una encendida polémica el año pasado cuando el Ministerio de Justicia comenzó a rechazar solicitudes. Algunas comunidades judías y abogados especializados en este trámite acusaron al Gobierno actual de antisemita, pero las denegaciones revelaron un aparente fraude.

En 2018, una alerta policial advirtió de los negocios fraudulentos vinculados a la obtención de pasaportes españoles. Esto incluía que algunas comunidades judías encargadas de emitir los certificados que demostraban la ascendencia sefardí no estaban, supuestamente, siendo lo suficientemente rigurosas. Tras la alerta, el Ministerio de Justicia empezó a mirar con mucho más empeño los expedientes y descubrió que, efectivamente, había miles de expedientes que no cumplían los requisitos. En el caso de Salinas de Gortari no consta ningún indicio de irregularidad, según las fuentes consultadas.

La relación del expresidente mexicano con España es conocida, sus visitas son recurrentes. Preguntado si, ahora que cuenta con la nacionalidad, pretende cambiar de país de residencia, el exmandatario no fue conciso: “Todo ciudadano de un país europeo puede asentarse en cualquiera de las 27 naciones de esta gran región. No hay restricciones a sus nacionales en ninguno de ellos. Mi casa familiar y mi familia pertenecen a México; México es mi patria, mi mayor orgullo, mi entrañable tierra natal y siempre lo seguirá siendo”.

Quien sigue los pasos de Carlos Salinas para lograr la nacionalidad española es otro ex presidente, Enrique Peña Nieto, quien obtuvo en octubre de 2020 la llamada “visa de oro” que se otorga a quienes invierten en bienes raíces al menos medio millón de euros y permite tramitar la residencia y en su momento la nacionalidad.

España y los judíos sefardíes: quién se beneficia de la decisión de ofrecer la nacionalidad a esta comunidad

Los solicitantes debían probar conexiones judías de varios siglos atrás y pasar una serie de exámenes.

Decenas de miles de judíos sefardíes quieren recuperar la nacionalidad española que sus antepasados perdieron hace cinco siglos.

Son los descendientes de los judíos contra quienes los Reyes Católicos firmaron en marzo de 1492 un edicto de expulsión, obligando a decenas de miles a dejar el país en las siguientes décadas y poniendo así fin a mil 500 años de presencia en la Península Ibérica.

El pasado 30 de septiembre, tras una convocatoria abierta durante cuatro años, España cerró el plazo para que miembros de esta diáspora pudieran solicitar la nacionalidad.

En total, el Ministerio de Justicia y el Consejo General del Notariado españoles recibieron unas 153.767 solicitudes, 72 mil solo en el último mes, la mayoría de América Latina.

De entre ellos, alrededor de 33 mil llegaron de México, 28 mil de Colombia y 22 mil de Venezuela.

También llegaron peticiones de Argentina (7 mil), Estados Unidos (5 mil 400) e Israel (4 mil 900), aunque en la lista figuran más de 60 países.

Diversas asociaciones de la diáspora calculan que hay al menos dos millones de sefardíes en el mundo.

Por acceder a la nacionalidad española, no pierden la suya.

Aunque la concesión no es automática y hasta el día del cierre del plazo, solo 6 mil sefardíes habían sido reconocidos como españoles por el Ministerio de Justicia.

Una vez presentada la solicitud, los aspirantes debían acudir a un notario en España para que certificara la validez de los documentos que avalaban su origen sefardí.

Además, tenían que pasar un examen que acreditara su conocimiento del español-

A quién beneficia la medida
"En la actualidad tenemos 40 mil judíos viviendo en México, de los cuales se puede estimar que son sefardíes cerca de 25.000", le dijo a BBC Mundo Alejandro Rubinstein, presidente del Comité de Genealogía y Demografía del Centro de Documentación Judío de México.

Que la mayoría de las solicitudes de nacionalidad española procedieran de México se explica, según Rubinstein, por la situación política del país.

"No creo que esta medida beneficie a los sefardíes mexicanos en su vida diaria, sino más bien como un salvoconducto en casos extremos", explica Rubinstein.

Rocío Sánchez, una genealogista colombiana, le dijo a la agencia AFP que la mayoría de los solicitantes que conoce son "jóvenes, entre 25 y 35 años, y casi todos profesionales".

El pasaporte español es uno de los que más facilidades de movimiento ofrecen.

Ocupa, con el de Francia y Suecia, el cuarto puesto en el ranking de los mejores pasaportes para viajar sin visa publicado esta semana por la consultora británica Henley & Partners.

Permite la libre circulación y residencia en los Estados miembro de la Unión Europea y no requiere visa para entrar a 186 países.

Los pasaportes de México, Venezuela y Colombia -de donde proceden gran parte de las solicitudes de nacionalidad española- ocupan los lugares 23, 38 y 43 en el ranking de Henley & Partners.

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Los sefardíes a los que se les otorgue la nacionalidad española no necesitarán ir a naturalizarse a España, la ceremonia podrá tener lugar en el consulado español de sus países de residencia.

Pero el proceso de concesión de la nacionalidad no está siendo fácil y al 1 de octubre de 2019 solo 31 mil 222 solicitantes (un 20% del total) se habían nacionalizado.

Al 30 de septiembre de 2019, de las 7 mil 549 solicitudes de sefardíes venezolanos tramitadas por el Ministerio de Justicia solo se había otorgado la nacionalidad española a 1.626. personas.

Y de las 3 mil 367 tramitadas de Colombia, se otorgaron 362.

Y en México, unos 815 sefardíes obtuvieron la nacionalidad de las 8 mil 128 solicitudes que se gestionaron.

Esto, según Rubinstein, se debe a un "control estricto por parte de las autoridades españolas, ya que tener un apellido español o de origen sefardí no significa haber descendido de sefardíes".

Beneficio diplomático
No es la primera vez que España lanza una iniciativa de este tipo.

En 2007, durante el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, entró en vigor una ley que permitía que descendientes de españoles emigrados durante la Guerra Civil y el franquismo obtuvieran la nacionalidad.

A raíz de aquella medida y solo contando hasta 2011, año en que cambió el gobierno, obtuvieron la nacionalidad española medio millón de latinoamericanos, de acuerdo a cifras oficiales.

Ahora, "en el espíritu de la ley de 2015 hay una especie de resarcimiento histórico con la comunidad sefardí", explicó Santiago Palacios, doctor en Historia Medieval por la Universidad Autónoma de Madrid.

"Entiendo que se buscaba una forma de compensar un sufrimiento que los sefardíes han manifestado durante siglos en su literatura, poesía y canciones".

En este sentido, el profesor señala que para España es un beneficio "puramente simbólico, incluso diplomático, que quizás ayude a mantener, por ejemplo, buenas relaciones con Israel, un aliado histórico".

"Llama la atención, y es algo que hemos comentado medievalistas, que esto se haya producido con la comunidad sefardí, pero no con los moriscos, que sufrieron procesos similares y que ahora residen en el Magreb; una comunidad mayoritariamente musulmana", comenta Palacios.

Rubinstein, el genealogista, concuerda en que la medida de España es una "conciliación".

Pero no el motivo real de los que, al menos allí, procuran la nacionalidad española. Para estos "lo que importa es ser comunitarios (europeos), y si España es el vehículo, bienvenido", dice.

Expulsión en masa
Sefarad es el topónimo con el que la tradición judía ha identificado a la península Ibérica. Y es por ello que sus descendientes tanto de Portugal como España se conocen como judíos sefardíes.

Durante los siete siglos que los musulmanes dominaron casi la totalidad de la península en la época antigua, la comunidad judía floreció y convivió tanto con ellos como con los cristianos.

La ciudad de Toledo fue uno de los grandes ejemplos de esta convivencia en que los maestros judíos aportaron el conocimiento oriental en el Medioevo europeo.

Los historiadores consideran que en España existían cerca de 200 mil judíos antes del destierro, que fue la consecuencia de la conquista católica de Granada en 1492.

Tras la expulsión, los judíos sefardíes se ubicaron principalmente en el norte de África, los Balcanes, Turquía y posteriormente en América Latina.

Procesos similares de expulsión se dieron Europa, como por ejemplo en Inglaterra en el siglo XIII. Sin embargo, estas comunidades fueron retornando poco a poco en varios períodos migratorios.

Pero no sucedió de manera similar en España, donde en 2012 la Biblioteca Virtual Judía registraba algo menos de 12.000 judíos, menos de la mitad que en Italia (27.000) y muy lejos de Reino Unido y Francia, que por entonces tenían 290.000 y medio millón, respectivamente.

Según el profesor Palacios, se debe a que "la Inquisición en España persiguió no solo a judíos, sino también a judíos convertidos al cristianismo que no lo practicaban de la forma correcta hasta la época de la Ilustración, prácticamente hasta el siglo XIX".

"De hecho, la comunidad judía que se asienta en el siglo XX en España no es de origen sefardí, sino que fueron emigrantes de persecuciones en el este de Europa", explica Palacios.

El colombiano Andrés Villegas espera tener una "agradable vejez" en España, dijo a la agencia de noticias francesa AFP.

Buscó registros en una iglesia de Colombia, rastreando su ascendencia y examinando archivos de la Inquisición en Cartagena, entonces colonia de España y que castigaba a cualquiera que practicaba ritos judíos.

De esa forma encontró que uno de sus ancestros, el capitán Cristóbal Gómez de Castro, quien nació en 1595, había sido perseguido por propagar el judaísmo.

Por su parte, Ángel Calderón, un argentino sefardí que vive en Bogotá, alabó al rey español por la medida.

"El hecho de que el rey Felipe haya reconocido cuánto se equivocaron y que somos bienvenidoses algo que repara el daño causado por una injusticia histórica", dijo.