Apuntes
Por: Manuel Rosete Chávez
Diputados, una bola de corruptos
2017-06-18 / *Una foto dice más que mil palabras
“Julio César Sosa Mirós extrañará mucho a los “chicos” de la Academia”
Cadetes

Diputados, una bola de corruptos

Cuando leemos en los medios de comunicación historias de corrupción que se publican como nuevas, las cuales nos han tocado vivir en Veracruz, no queda más que legitimar la frase: Nada hay nuevo bajo el sol.
Un ejemplo: César Duarte, el exgobernador de Chihuahua prófugo de la justicia, se sabe que sobornó con un millón de pesos a los diputados de la pasada legislatura estatal que votaron a favor de la ‘bursatilización’ de los recursos carreteros, según lo reveló un testigo protegido de la Fiscalía General (FGE) de Chihuahua.
Para los chihuahuenses, increíblemente, esto que están conociendo de sus legisladores locales, quienes se coludieron como cómplices con César Duarte para saquear las arcas pública, es algo novedoso; resulta que el 5 de junio del año pasado, los diputados locales aprobaron por mayoría (23 votos a favor y 8 en contra) la propuesta del entonces gobernador César Duarte de bursatilizar 6 mil millones de pesos, comprometiendo los bonos carreteros de su entidad.
El testimonio anónimo es de un funcionario de la Secretaría de Hacienda, cuyo jefe directo era Gerardo Villegas Madriles, exdirector administrativo detenido por el presunto desvío de 246 millones de pesos pertenecientes a la Secretaría de Cultura, Educación y Deporte. Y según su versión, leída durante la audiencia de vinculación a proceso de Sergio Medina Ibarra, exdirector del Comité de Adquisiciones de la Secretaría de Hacienda, el testigo protegido recibió la orden directa de Gerardo Villegas de comprar cuatro maletas, en las que posteriormente fueron introducidos 22 millones de pesos.
De acuerdo con el testigo protegido, los 22 millones de pesos fueron entregados a los diputados estatales que avalaron la bursatilización el 6 de junio de 2016, casi cuatro meses antes de que César Duarte abandonara la gubernatura.
Insistimos, esa maniobra ya es muy vieja, nosotros los veracruzanos la exportamos. Sí, porque el adeudo corresponde a las bursatilizaciones de los impuestos locales y las participaciones federales emitidas por el gobierno de Veracruz entre 2007 y 2010, a través de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), con la emisión de certificados bursátiles en los que se comprometieron impuestos locales y algunas de las participaciones federales de las próximas tres décadas, es la misma maniobra que operó César Duarte en su estado.
Para nosotros, los resultados de ese “chistecito”, según cálculos de los economistas, alcanzaron algo así como 40 mil millones de pesos. Con estas cifras, es evidente que, a pesar de las cuentas alegres con las que Fidel Herrera cerró su gobierno, el endeudamiento es el saldo más evidente de su gestión. “El impacto económico de la bursatilización efectuada por Fidel Herrera será devastador para Veracruz”, advirtió en su momento el economista Rafael Vela Martínez, doctorado por la Atlantic International University, e integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. En términos financieros, la bursatilización o colocación de títulos de deuda en la BMV es un medio a través del cual las empresas en particular se allegan recursos para financiar nuevos proyectos o incursionar en nuevos mercados.
Repetimos: la deuda heredada por el Tío Fide a los veracruzanos fue del orden de los ¡40 mil millones de pesos! y para eso contó con la complicidad de los integrantes del Congreso Local que le aprobaron, obviamente a cambio de una mochada, que nos llevara a la quiebra.
Del tiempo de Javier Duarte en el gobierno, a veces por cuestiones de salud mental ya no quisiéramos recordar, porque supimos las cantidades que robó, conocemos algunas de las propiedades que adquirió, sabemos quiénes lo ayudaron a fregarnos, tuvimos la promesa de que los atraparían, los someterían a la acción de la justicia y les quitarían lo que se robaron, y nada pasó… un poderoso manto de impunidad los protege. Sin embargo, es menester recordar que todo lo que hizo Duarte se lo aprobó su Congreso, no la representación de los veracruzanos sino su pandilla de rufianes a los que hizo diputados para que, a cambio de unos mendrugos, legitimaran sus atracos.

Una foto dice más que mil palabras

Ese es el lema periodístico de nuestros reporteros gráficos, de los profesionales de la lente. Y lo comprobamos con la foto que pudimos ver el fin de semana de los diputados de la bancada panista saliendo del Salón Yanga en la Casa Veracruz, acompañando al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
La verdad, esa foto es todo un editorial, o por separado, una gráfica de varias lecturas.
Se trata del grupo compacto de diputados locales en el Congreso, comandados por el coordinador de la bancada panista Sergio Hernández (corruptazo), en la que se advierta incluida a la diputada Cinthya Lobato Calderón, lo que quiere decir que el gobernante está de acuerdo con que se transparenten los gastos del Congreso como lo viene proponiendo la legisladora xalapeña y por lo que le echaron montón sus compañeros, de todas las bancadas, beneficiarios de los oscuros manejos de los fondos que nosotros los veracruzanos aportamos a al poder legislativo.
También está ahí el emblema de la corrupción en el gobierno duartista, Vicente Benítez González, encargado del asunto de las empresas fantasmas, de la Tesorería del Estado, del manejo de los recursos para fines electorales, de la Oficialía Mayor de la SEV donde hubo el mayor saqueo de que se tenga memoria, el exfuncionario que hacía bailar table dance a las aspirantes a maestras a cambio de otorgarles una plaza… y el más corrupto de todos los duartistas, ahora en su versión de aliado del PAN con tal de no perder su libertad, dispuesto a bajarse los pantalones a la hora que sea y con quien le digan.
La presencia en la misma gráfica de José Luis Enríquez Ambell, “Cepillín”, no tiene mucha trascendencia; quienes lo conocemos sabemos que se trata de un tipo comodino, taimado, ladino (parece papanteco), que hoy es priista, mañana panista, pasado perredista y si es necesario miembro de la comunidad esa que está de moda, con tal de ganar sin trabajar. Pero todos, sí, todos los de la foto, excepción de Cinthya Lobato, con su dedo listo para aprobar lo que les manden, que para eso los pusieron ahí.

Dante ofrece apoyo a ganadores

Con un discurso bien pensado, de fondo, como los que acostumbra pronunciar desde que se dedica a la política, el dirigente del partido Movimiento Ciudadano (MC), Dante Delgado Rannauro, dijo a candidatos y candidatas de su partido que participaron en la elección municipal del pasado 4 de junio, que “nadie, por fuerte que sea, puede sustituir a la fuerza organizada de los ciudadanos”. Y añadió: “Vamos a respaldar a los ayuntamientos y a los ediles de Movimiento Ciudadano a través de nuestros diputados federales para que realicen buenos gobiernos. Lo hemos dicho y lo hemos demostrado en los hechos: Movimiento Ciudadano es el vehículo para que las mejores mujeres y los mejores hombres de cada comunidad accedan a los cargos públicos sin necesidad de militar o pertenecer a nuestro instituto político. Nosotros no les pedimos cuotas, cargos ni prebendas; lo único que exigimos es que sean sencillos y que hagan gobiernos transparentes y cercanos a la gente. Los veracruzanos ya están cansados de gobernantes ausentes, corruptos y mediocres”.
Por su parte, el dirigente estatal Armando Méndez de la Luz agradeció a todos su participación en la reciente contienda electoral. Y les dijo que lo importante no es que gane un partido u otro; lo realmente importante es que sigamos luchando por cambiar el régimen político que tanto daño le ha hecho a México. Un nuevo régimen político en el que impere el estado de derecho por encima de los caprichos u ocurrencias de una o unas cuantas personas. Un nuevo régimen en el que se castigue de manera ejemplar la corrupción, la impunidad y la injusticia.
O sea, los del Movimiento Ciudadano ganaron, pero no se quedan solos como los de otros partidos políticos. Bien.

REFLEXIÓN

Supimos que el asunto de la señora Guillermina Alvarado González, esposa del Secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, quien posteó en su red social de Facebook dos fotografías donde se le ve con un ojo morado, y denunció golpes y maltrato, luego dijo que la cuenta había sido hackeada; lo hizo porque en la madriza anterior, el flamante Secretario contrajo varios compromisos con ella, a cambio de que saliera a desmentir los señalamientos en su contra, los cuales no ha cumplido, por eso le repitió la dosis al misógino.

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