Desde las primeras horas del día, los corredores comenzaron a congregarse en la explanada de la basílica. La jornada inició con una Misa presidida por Mons. Luis Manuel Pérez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México.


En su homilía, el prelado comparó el ímpetu de los corredores por alcanzar la meta con el amor de Dios, quien, en su infinita misericordia, “corre continuamente hacia nosotros, se encamina a nuestro encuentro de forma permanente, porque quiere nuestro bien, quiere nuestra salvación”.


Con esta reflexión y la bendición impartida, los participantes emprendieron la ruta de 3, 5 y 10 kilómetros, recorriendo la Calzada de Guadalupe, la histórica avenida por donde miles de peregrinos llegan cada año para venerar a la guadalupana. 


Un esfuerzo con propósito


Entre los corredores, además de niños, jóvenes y adultos mayores, destacaron los obispos auxiliares de la Arquidiócesis Primada de México: Mons. Salvador González Morales, Mons. Carlos Enrique Samaniego López y Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, quien además es secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano.


Más allá del esfuerzo físico, esta carrera arquidiocesana tuvo un propósito caritativo: los fondos recaudados serán destinados a la cobertura médica de sacerdotes jubilados. 


Además, los participantes tuvieron la oportunidad de obtener la indulgencia plenaria dentro del Año Jubilar 2025. La Basílica de Guadalupe ha sido designada como templo jubilar, por lo que quienes cumplieron con las condiciones establecidas—confesión, comunión y oración por las intenciones del Santo Padre—pudieron recibir esta gracia espiritual.